Bruselas 17 de septiembre de 2020. El pasado mes de junio, la Comisión Europea,
presentó la
estrategia de la UE para las vacunas contra la COVID-19, con la que
pretende agilizar el proceso de desarrollo, fabricación y despliegue de vacunas
contra el virus al tiempo que asegura la calidad, la seguridad y la eficacia de
las mismas. Para aplicar esta estrategia se decidió adaptar el marco
reglamentario de la UE a la actual situación de urgencia, en parte, puesto que
ningún Estado miembro dispone por sí mismo de la capacidad necesaria para hacer
frente a la inversión y producción de vacunas a gran escala.
Los esfuerzos de la estrategia europea se
centran en la diversificación de la cartera de vacunas para “aumentar
significativamente las posibilidades de obtener, con éxito, un remedio eficaz
contra el virus”, como afirmó la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides. Actualmente la UE mantiene negociaciones
con hasta seis farmacéuticas diferentes: Sanofi– GSK, Johnson&Johnson, CureVac, AstraZeneca, Moderna
y BioNTech– Pfizer.
En este sentido, el 7 de agosto, la Comisión
firmó el primer contrato con la farmacéutica británica AstraZeneca, que dispone la adquisición de 300 millones de dosis de la
futura vacuna y además contempla la opción de aumentar 100 millones de dosis
más, en función de las necesidades de la población europea. Este contrato se
fundamenta en el compromiso anticipado de mercado, que será financiado a
través del Instrumento
de Asistencia Urgente, propuesto por la Comisión europea y dotado con 2.700
millones de euros procedentes de presupuesto comunitario de 2020 para prestar
apoyo directo a los sistemas sanitarios de los Estados miembros en su combate
contra la pandemia. Mediante este compromiso anticipado de mercado, la Comisión
financiará parte de los costes iniciales de los productores de vacunas a cambio
del derecho a comprar un número determinado de dosis una vez sean eficaces y
seguras. Sin embargo, los avances producidos hasta el momento por la
farmacéutica AstraZeneca, han sido interrumpidos debido a una enfermedad inexplicable sufrida por uno de los
participantes de los ensayos y no serán reanudados hasta que una investigación
independiente revise el caso.
Por último, en lo que se refiere al suministro
de vacunas fuera de la UE, la Comisión se incorporó al Mecanismo de Acceso
Mundial a las vacunas contra el COVID-19 (COVAX en sus siglas en inglés) y anunció el pasado 31 de agosto
una contribución de hasta 400 millones de euros para apoyar la compra de
futuras vacunas para que sean donadas a países de renta media y baja, uniéndose
así a la respuesta mundial ante la crisis del coronavirus, liderada por la OMS.