Guy Verhofstadt presentó ayer un documento de diez páginas que recoge la contribución del Estado belga al debate sobre la revisión de la Estrategia Europea de Lisboa que tendrá lugar en el Consejo Europeo de 22 y 23 de marzo.
Guy Verhofstadt presentó ayer un documento de diez páginas que recoge la contribución del Estado belga al debate sobre la revisión de la Estrategia Europea de Lisboa que tendrá lugar en el Consejo Europeo de 22 y 23 de marzo.
En el documento, denominado ‘An European Pentathlon”, se cuestiona la eficacia del método abierto de coordinación para avanzar en los objetivos de la Estrategia de Lisboa. Así, se expresa el miedo a que, al utilizarse únicamente como herramientas las medidas nacionales puestas en prácticas por Estados miembros individuales, la UE acabe por perjudicar la estructura de su propio modelo social. Verhfostadt resume este temor al decir que, en su opinión, los planes nacionales son buenos y necesarios, pero no deben reemplazar a una estrategia de crecimiento global.
En el documento se mencionan cinco puntos débiles de la economía europea a nivel estructural:
El hecho de que la financiación del modelo social comunitario ha perjudicado claramente a los mecanismos de productividad;
La existencia de un riesgo de dumping, que afecta negativamente no sólo al modelo social europeo, sino también a la coherencia del mercado interior;
La lentitud de los trabajos de conclusión del mercado interior;
El hecho de que la investigación continua sin ser una prioridad de la UE a efectos prácticos;
El débil apoyo político a una respuesta para estos retos.
La respuesta a estos desafíos se detalla también en cinco puntos:
La creación de un “código europeo de convergencia”: Según esta idea, los Estados deberían estar dispuestos a aceptar unos límites máximos y mínimos en ciertos aspectos de sus economías por el bien comunitario. Como ejemplo, se cita la flexibilidad en el mercado de trabajo, la duración de la edad activa, el nivel de protección de los trabajadores, la carga fiscal aplicable a las empresas, etc.
La transición de un sistema fiscal basado en los impuestos directos sobre los rendimientos del trabajo a otro basado en los impuestos indirectos sobre el consumo: Esta acción, con la que se cambiaría la fuente de financiación del modelo social europeo, se llevaría a cabo en dos fases. En la primera fase los impuestos indirectos pasarían a suponer el 40% de la carga fiscal total (en la actualidad suponen el 33% como media), y en la segunda fase se establecería un equilibrio al 50% entre los impuestos directos e indirectos.
Cláusulas “sunrise” para las Directivas de mercado interior: Es decir, las leyes relativas al mercado interior de la UE entrarían automáticamente en vigor si, los Estados miembros no hubieran llevado a cabo la transposición de las mismas en el tiempo debido.
Incremento del gasto en investigación: Verhofstadt apoya la propuesta de perspectivas financieras 2007-2013 de la Comisión Europea, que explicita que el 50% del gasto en competitividad (rúbrica 1ª) debería dedicarse a la I+D. Además, en el documento se pide que el 25% de los Fondos Estructurales otorgados a cada región se dedique a la financiación de proyectos de I+D.
Cambio sustancial en las directrices políticas, otorgando un mayor papel a la Comisión Europea y a las comisiones parlamentarias nacionales en el control del progreso de las reformas (en lugar de atribuir esta labor de control a un “Mr. Lisboa”).