El pasado 30 de marzo se presentaron en Bruselas los resultados del proyecto de investigación SAFE (Silvoarable Agroforestry For Europe) financiado por el V Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Unión Europea. El proyecto SAFE, coordinado por el INRA francés (Instituto Nacional de Investigación Agronómica), se llevó a cabo entre 2001 y 2005 y ha contado con la participación de mas de 70 científicos procedentes de ocho países europeos. Este proyecto explora el potencial de la agrosilvicultura (combinación en la misma parcela de producción agrícola y forestal) como medio para mantener o reintroducir árboles en los sistemas agrícola europeos. La agrosilvicultura se ha practicado de manera tradicional durante siglos en muchas zonas de Europa, especialmente en los países mediterráneos (en la dehesa extremeña por ejemplo). Los sistemas agrosilvícolas o agrosilvopastorales se benefician de la complementariedad entre los arboles y las producciones agrícolas y ganaderas combinando la producción agrícola o ganadera a corto plazo con la producción a largo o medio plazo de productos forestales como madera o corcho. Las principales conclusiones del proyecto se pueden resumir del siguiente modo:
El pasado 30 de marzo se presentaron en Bruselas los resultados del proyecto de investigación SAFE (Silvoarable Agroforestry For Europe) financiado por el V Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Unión Europea. El proyecto SAFE, coordinado por el INRA francés (Instituto Nacional de Investigación Agronómica), se llevó a cabo entre 2001 y 2005 y ha contado con la participación de mas de 70 científicos procedentes de ocho países europeos. Este proyecto explora el potencial de la agrosilvicultura (combinación en la misma parcela de producción agrícola y forestal) como medio para mantener o reintroducir árboles en los sistemas agrícola europeos. La agrosilvicultura se ha practicado de manera tradicional durante siglos en muchas zonas de Europa, especialmente en los países mediterráneos (en la dehesa extremeña por ejemplo). Los sistemas agrosilvícolas o agrosilvopastorales se benefician de la complementariedad entre los arboles y las producciones agrícolas y ganaderas combinando la producción agrícola o ganadera a corto plazo con la producción a largo o medio plazo de productos forestales como madera o corcho. Las principales conclusiones del proyecto se pueden resumir del siguiente modo:
– Muchos de los sistemas agroforestales tradicionales de Europa han desaparecido durante el último siglo. La agricultura intensiva, la mecanización y la roturación de nuevas tierras han contribuido a que los árboles dejen de estar presentes en las áreas cultivadas.
– La Política Agrícola Común (PAC) ha sido otra de las razones que ha contribuido a la desaparición de los arboles de los sistemas agrícolas en Europa en los últimos 30 años. Los árboles no se consideran parte de los cultivos y los pagos para cosechas o pastos son menores en parcelas con árboles. Aunque la PAC no pretendía eliminar los árboles de las zonas agrícolas, su desaparición es consecuencia de una regulación que no tiene en cuenta el impacto positivo de los árboles en las zonas rurales
– La desaparición de sistemas agroforestales tradicionales en Europa ha tenido como consecuencia la pérdida de conocimientos sobre estos sistemas por parte de los agricultores; un importante impacto sobre el paisaje; un agravamiento de problemas medioambientales tales como la erosión de los suelos, la contaminación de aguas, las emisiones de carbono y la reducción de la biodiversidad; la perdida de hábitats para enemigos naturales de las plagas agrícolas y el desaprovechamiento de una fuente alternativa de ingresos para los agricultores.
– Durante cuatro años se ha realizado un seguimiento de varios sistemas agrosilvícolas experimentales en Francia, Reino Unido, España e Italia. Se ha analizado y cuantificado el impacto de la poda, densidad y tamaño de los árboles sobre la productividad de las cosechas. El proyecto SAFE ha demostrado que los sistemas agroforestales son compatibles con las técnicas agrícolas modernas y que una baja densidad forestal permite mantener una productividad elevada hasta el momento de la tala. Asimismo, se ha comprobado que la productividad media de los sistemas agrosilvícolas es más elevada que la productividad combinada de los sistemas agrícolas y forestales.
– Las estimaciones económicas muestran que los terrenos agroforestales son generalmente igual de rentables que los terrenos agrícolas si no se tienen en cuenta las ayudas y que incluso son más rentables que estos últimos cuando se incluyen arboles que producen madera de alto valor económico (por ejemplo madera de nogal o de serbal). La cosecha anual mantiene los ingresos del agricultor y al mismo tiempo el cultivo de árboles proporciona un capital para el futuro. Sin embargo, las políticas actuales desincentivan la adopción de sistemas agrosilvícolas por parte de los agricultores europeos dado que en muchos casos los agricultores perderían parte de los pagos por cosechas y no recibirían ayudas para plantar los árboles.
– La regulación actual de la PAC es contradictoria con respecto a la presencia de árboles en tierras cultivadas. Por una parte, las ayudas del primer pilar (Régimen de Pago Único) incentivan la eliminación de árboles; por otro lado, el segundo pilar de la PAC (desarrollo rural) anima a los agricultores a conservar y a introducir árboles. El proyecto SAFE ha elaborado una serie de propuestas para facilitar a los agricultores la puesta en marcha de sistemas agrosilvícolas:
– la regulación de la PAC debe incluir una definición de agrosilvicultura
– toda la superficie de una parcela agrosilvícola debe ser elegible para las ayudas del Régimen de Pago Único. De este modo se elimina la contradicción entre los dos pilares de la PAC, se simplifican los controles y se ahorra dinero.
– Los sistemas agroforestales deben recibir el apoyo del nuevo Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER). Aunque la propuesta actual ya contempla ayudas para el establecimiento de sistemas agroforestales, estas ayudas deberían incluir además los costes de mantenimiento (al igual que ocurre con los bosques) y la posibilidad de que los sistemas agrosilvícolas ya existentes reciban ayudas agroambientales.
– El plan de acción de la UE para la gestión sostenible de los bosques debería resaltar la necesidad de mantener o incrementar la presencia de árboles en terrenos agrícolas. La Estrategia Forestal Europea de 1998 incluye varias referencias a la agrosilvicultura, pero el reciente informe de la Comisión sobre la implementación de la Estrategia Forestal en los últimos cinco años no recoge ninguna referencia a los sistemas agroforestales. La Comisión está preparando un plan de acción para una gestión sostenible de los bosques que debería reconocer el papel de los árboles en los paisajes agrícolas.