El pasado 26 de abril se reunió en Luxemburgo el Consejo de Agricultura y Pesca bajo la presidencia del Ministro de Agricultura luxemburgués Fernand Boden. El orden del día de este cuarto Consejo del año incluía de nuevo un debate de orientación sobre la propuesta presentada por la Comisión en julio de 2004 relativa al apoyo al desarrollo rural mediante el Fondo Europeo Agrícola para el Desarrollo Rural (FEADER). Junto a los debates sobre desarrollo rural, otro de los puntos destacados ha sido la adopción de las conclusiones del Consejo de cara a la participación de la UE en la quinta sesión del Foro de la Naciones Unidas sobre los Bosques.
El pasado 26 de abril se reunió en Luxemburgo el Consejo de Agricultura y Pesca bajo la presidencia del Ministro de Agricultura luxemburgués Fernand Boden. El orden del día de este cuarto Consejo del año incluía de nuevo un debate de orientación sobre la propuesta presentada por la Comisión en julio de 2004 relativa al apoyo al desarrollo rural mediante el Fondo Europeo Agrícola para el Desarrollo Rural (FEADER). Junto a los debates sobre desarrollo rural, otro de los puntos destacados ha sido la adopción de las conclusiones del Consejo de cara a la participación de la UE en la quinta sesión del Foro de la Naciones Unidas sobre los Bosques.
El debate sobre desarrollo rural se estructuró en torno a un cuestionario elaborado por la Presidencia sobre la redefinición de las zonas desfavorecidas que podrán recibir ayudas de acuerdo con el nuevo reglamento. El cuestionario interrogaba a los Estados miembros sobre la importancia de la noción de “región desfavorecida” para la PAC y demandaba su opinión sobre la nueva delimitación de zonas desfavorecidas “intermedias”. La Comisión ha propuesto reemplazar los criterios socioeconómicos para las zonas intermedias por criterios alternativos basados en la calidad del suelo y las condiciones climáticas. Para muchos Estados miembros los cambios que resultan de la nueva metodología son inaceptables, por lo que el escenario más probable es que la definición de zonas intermedias se mantenga tal y como está. La Presidencia ha anunciado que tendrá en cuenta la opinión de los Estados miembros a la hora de presentar un nuevo texto revisado en el Consejo de mayo. La Presidencia luxemburguesa pretende alcanzar un acuerdo político sobre la propuesta de desarrollo rural en el Consejo del 20 y 21 de Junio. Por lo que respecta a la propuesta de reglamento sobre financiación de la PAC, las negociaciones están ya muy avanzadas, por lo que es muy probable que se alcance un acuerdo político en el Consejo de Mayo.
Por otro lado, el Consejo ha adoptado unas conclusiones relativas a la quinta sesión del Foro de la Naciones Unidas sobre los Bosques. El Consejo reconoce la importancia del Acuerdo Internacional sobre los Bosques de 2000 por el que se creó el Foro de la Naciones Unidas sobre los Bosques, pero constata que la deforestación y la degradación de los bosques del planeta avanzan a un ritmo preocupante. Por ello, aboga por la puesta en marcha de un instrumento internacional reforzado para la gestión, la conservación y el desarrollo sostenible de todos los tipos de bosques en el mundo. El Consejo considera que el acuerdo de 2000 no ha logrado sus objetivos, por lo que no es aceptable que se mantenga en su forma actual. En opinión del Consejo, los objetivos prioritarios de un futuro acuerdo deberían ser claros y estar destinados a asegurar la gestión sostenible de los bosques, reforzar la contribución de los bosques a la realización de los objetivos de desarrollo (incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ODM) y mantener los recursos forestales del planeta y la calidad de los bosques para garantizar el bienestar económico, social y medioambiental de la humanidad. Para ello es necesario definir un número limitado de objetivos cuantificables y claros a nivel nacional y mundial ligados a los objetivos generales de desarrollo sostenible adoptados en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de 2002 y a los ODM. Estos objetivos, a completar en 2015, podrían ser: doblar la superficie forestal gestionada de forma sostenible, reducir a la mitad el número de personas cuya subsistencia depende de los bosques y que se encuentran en una situación de extrema pobreza y reducir a la mitad el ritmo de la deforestación y de la degradación de los bosques del planeta.