La Comisión Europea adoptó el pasado 31 de marzo una Comunicación titulada “Reestructuraciones y empleo – Anticipar y acompañar las reestructuraciones para desarrollar el empleo: el papel de la UE”. El examen de esta Comunicación formará parte del orden del día de la reunión informal del Consejo de empleo y asuntos sociales que tendrá lugar el próximo 8 de abril.
La Comisión Europea adoptó el pasado 31 de marzo una Comunicación titulada “Reestructuraciones y empleo – Anticipar y acompañar las reestructuraciones para desarrollar el empleo: el papel de la UE”. El examen de esta Comunicación formará parte del orden del día de la reunión informal del Consejo de empleo y asuntos sociales que tendrá lugar el próximo 8 de abril.
La Comunicación, resultado del proceso de consulta pública a los actores sociales europeos sobre las reestructuraciones empresariales y los comités de empresa europeos, está redactada en clave positiva (se entiende que las reestructuraciones no tienen por qué ir ligadas necesariamente a la pérdida de progreso económico y social, siempre que se anticipen, se gestionen y controlen eficaz y rápidamente). La Comisión apuesta así por un mensaje que evita recurrir a políticas de congelación de las estructuras económicas, que conducirían inevitablemente a una ralentización de la innovación y una pérdida de competitividad de las empresas europeas.
Para evitar los efectos negativos a nivel económico y social de las reestructuraciones, la Comisión propone las siguientes medidas: (a) La revisión de la estrategia europea del empleo con base en las prioridades de incrementar la tasa de empleo, incrementar la adaptabilidad de los trabajadores y de las empresas e invertir más en capital humano; (b) la reforma de los instrumentos financieros con el fin de reforzar la contribución de la política de cohesión, del Fondo Social Europeo y de los programas europeos de educación y formación continuada a la Estrategia de Lisboa; (c) la creación de un fondo de “ajuste al crecimiento (dotado de 1000 millones de euros) y de reservas para imprevistos en el marco de la política de cohesión (alrededor del 1% de la dotación “convergencia” y del 3% de la dotación “competitividad”); (d) la promoción de normas sociales fundamentales, del trabajo digno y del diálogo social en las políticas exteriores; (e) el seguimiento de las reestructuraciones por parte del Observatorio Europeo de las Reestructuraciones; (f) el seguimiento sectorial y regional reforzado de aquellos sectores susceptibles de ser objeto de evoluciones significativas de su competitividad a corto plazo; (g) la mayor implicación de los comités de diálogo social sectorial sobre las cuestiones relativas a la reestructuración; (h) la creación de un grupo de trabajo interno en la Comisión Europea sobre las reestructuraciones; (i) la creación de un foro sobre las reestructuraciones; (j) la elaboración de un Libro Verde sobre la evolución del derecho del trabajo; y (k) la facilidad para la movilidad intracomunitaria de los trabajadores.