12/10/2020
La puesta en marcha de una nueva Fiscalía Europea
• El pasado 28 de septiembre, los fiscales europeos de la nueva Fiscalía Europea prestaron juramento en una ceremonia en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Bruselas, 12 de octubre de 2020. Durante la ceremonia Věra Jourová, Vicepresidenta de Transparencia y Valores, Johannes Hahn, Comisario de Presupuesto y Administración y Didier Reynders, Comisario de Justicia y Consumidores, dieron la bienvenida y felicitaron a los nuevos fiscales europeos, que prestaron su solemne juramento de realizar su labor de lucha contra el fraude y la corrupción.
La misión de los fiscales se centra en la lucha contra la delincuencia financiera y la protección del dinero de los contribuyentes y del presupuesto de la UE. Para eso, la Fiscalía Europea jugará un papel crucial en la lucha contra los delitos financieros transfronterizos. La Oficina complementará el importante trabajo de Eurojust y OLAF, creando un enfoque europeo unificado para luchar contra los delitos que afectan a los intereses financieros de la Unión.
Además, la vicepresidenta y los comisarios también hicieron hincapié en que los Fiscales Europeos deben hacer justicia en un ámbito en el que “la impunidad es frecuente y en el que las pérdidas son importantes tanto para el presupuesto de la Unión Europea cómo para los presupuestos nacionales”, y es por eso que deben ser independientes, decididos y minuciosos en sus investigaciones.
Antecedentes
Las primeras discusiones sobre la Fiscalía Europea tuvieron lugar en el 1995 y llevaron al Corpus Juris. Según el último informe de la OLAF, un total de unos 500 millones de euros fueron defraudados en 2019 en la UE, pero el daño al presupuesto europeo fue mucho mayor.
La nueva
Fiscalía Europea (EPPO) será la primera fiscalía supranacional, que funcionará en todos los países de la UE que participen en la cooperación reforzada y combinará los esfuerzos de aplicación de las leyes europeas y nacionales en un enfoque unificado, sin fisuras y eficiente. Investigará y perseguirá el fraude y otros delitos que afecten a los intereses financieros de la UE (los denominados delitos ”PIF”, tal como se define en la Directiva 2017/1371).
La EPPO funcionará como una oficina única encabezada por un fiscal jefe europeo que trabajará con un fiscal europeo de cada Estado miembro de la UE participante. Por lo menos dos fiscales europeos delegados actuarán en el sistema judicial de cada Estado miembro participante y colaborarán estrechamente con la oficina central, situada en Luxemburgo.
La EPPO se creó porque cada año se pierden miles de millones de euros en ingresos a causa del fraude, incluido el fraude transfronterizo del IVA. No se trata de un delito menor: los delincuentes, incluidos los que practican la delincuencia organizada trasnacional, se benefician enormemente cada año al evadir la persecución penitenciaria, lo que a su vez alimenta la corrupción y socava el estado de derecho.